El Proceso de Descentralizaci贸n
El centralismo ha sido desde muchos siglos atr谩s, un
terrible lastre que atenta contra de la unidad nacional, ha sido una fuente de
resentimientos y de ego铆smos regionales a manera de reacci贸n contra la injusta
postraci贸n, la misma que cultiva el encono entre los propios peruanos y nos
hace distantes e indiferentes, acentuando a煤n m谩s la divisi贸n de pueblos y de gentes.
La descentralizaci贸n crece al impulso de la exigencia
econ贸mica, azuzada por el comercio internacional y los TLC. Lima –el centro de
los centros en el Per煤- voltea la mirada a las provincias solo para requerir de
ellas su aporte en recursos naturales y en productividad para cubrir las
demandas de sus nuevos socios. Esa debe ser la raz贸n por la que a los ojos de
los pobladores del interior el proceso descentralizador no cubre las
expectativas.
La manera como se quiere descentralizar, es la raz贸n del
fracaso de los intentos del estado por romper el centralismo. Ninguna ley,
ning煤n funcionario, ning煤n gobierno podr谩 lograr la integraci贸n real del Per煤 y
sus provincias sin hacer partir la descentralizaci贸n desde la base social,
empezando desde luego, por atender con equidad las demandas m谩s urgentes de
salud, educaci贸n e infraestructura.
Ante la ausencia del estado, la insatisfacci贸n, el reclamo
social, la indignaci贸n se convierten en turbas violentas, en masas f谩cilmente
influenciadas por los aprovechadores que merodean cualquier protesta social
para ponerse al frente con expectativas electorales y de poder.
A lo largo de este estudio hemos recorrido la historia del
Per煤 descubriendo que, la descentralizaci贸n fue un problema de siempre y que
los gobiernos en distintas 茅pocas avanzaron en ese sentido para que el
siguiente presidente desmontara todo lo avanzado.
Solo despu茅s del gobierno transitorio de Valent铆n Paniagua,
se ha consolidado un proceso constante en el marco de una pol铆tica nacional que
cada presidente est谩 obligado a proseguir, y ha empezado la construcci贸n de un
marco normativo que permite sentar las bases de un proceso de largo aliento.
Aun as铆, las dificultades no son pocas. Cuando las regiones
se hayan integrado de manera real y efectiva, reci茅n podremos hablar de una
naci贸n unitaria y consolidada, por ahora, el desaf铆o es un reto para
gobernantes y gobernados. Mientras tanto, los primeros deben escuchar mucho m谩s
a los segundos, pues la descentralizaci贸n es todav铆a un proceso inconcluso.
Debemos mencionar que durante el dominio colonialista del
Reino de Espa帽a, nuestro pa铆s fue el gran Virreinato del Per煤, cuya capital
Lima, era sede y centro del poder con radio de influencia a toda Sudam茅rica.
Nada pod铆a suceder en los Virreinatos de la Plata o de
Nueva Granada, ni en la Audiencia de Charcas, tampoco en las Capitan铆as Generales
de Chile o de Venezuela, que no fuera indicado desde Lima, la Ciudad de los
Reyes. La sede del poder en esa 茅poca era Lima.
Independizado el Per煤 de Espa帽a, conserv贸 ese esquema
centralista sin mayores cuestionamientos; las masas ind铆genas arrinconadas tras
la cordillera de los andes y las etnias selv谩ticas confinadas a煤n m谩s all谩 no
significaban ning煤n peso pol铆tico para cambiar este estado desventajoso de
cosas.
Por si fuera poco, durante las primeras d茅cadas de vida
independiente sobrevino un grave caos pol铆tico por el control del Estado. Las
茅lites de norte y del sur se enfrentaron en guerras civiles por el af谩n de
conquistar el “bot铆n de la independencia” que estaba representado por numerosas
haciendas, residencias urbanas y minas de metales preciosos expropiadas a la
corona espa帽ola o a los s煤bditos de la pen铆nsula, quienes fueron expulsado o
emigraron por propia iniciativa durante el proceso de lucha emancipadora.
M谩s adelante, surgida la bonanza del guano, se vivi贸 un
per铆odo de aparente prosperidad al punto que sus ingresos significaban dos
tercios del PBI de aquellos a帽os (1850-1880) y trajo como consecuencia que se
abolieran ominosos tributos que databan de la 茅poca virreinal. Acaso como una
cruel paradoja, esta primera bonanza econ贸mica reforz贸 el centralismo: Lima ya
no necesitaba ni siquiera de los tributos que antes proven铆an de las provincias
y la indiferencia se acentu贸 m谩s a煤n.
Despu茅s de ello se le atribuye a Andr茅s Avelino C谩ceres el
primer intento de descentralizaci贸n4 , despu茅s de la estrepitosa derrota en la
guerra del Pac铆fico, el Mariscal comprendi贸 con mucha visi贸n que, muchos
sectores de la naci贸n peruana no hab铆a defendido a la patria con igual ardor
por una simple raz贸n: gran parte de ella estaba arrumada en el patio trasero de
Lima y nunca hab铆a sido considerada como regi贸n, provincia, o municipio, por
ello, los pueblos ignorados por el gobierno central, no abrazaron con plenitud
la causa patriota actuando en muchos casos de manera displicente.
Posteriormente, el civilismo de fines del siglo XIX, estim贸
que el Estado no estaba preparado para llevar a cabo ning煤n proceso de
descentralizaci贸n y regres贸 a la misma historia de siempre pues ante la llegada
de inversiones extranjeras en la naciente industria minera, era preciso contar
con un poder central que garantizara la operaci贸n de transnacionales en el Per煤
que no tuvieran la amenaza de un gobierno regional.
As铆 llegamos a las d茅cadas contempor谩neas, en much铆simos
aspectos, el Per煤 est谩 casi 铆ntegramente concentrado en Lima. O, mejor,
much铆simos de los intereses de los peruanos est谩n casi totalmente reunidos en
la capital y sin embargo Lima y Callao s贸lo comprende el 0.3 % del territorio
nacional. Esta concentraci贸n demogr谩fica creciente e incesante se deb铆a y se
debe a que un grueso sector de la poblaci贸n campesina de los lugares m谩s
remotos y olvidados de nuestro pa铆s se ven obligados a migrar a la capital o
capitales de provincia, en busca de las oportunidades que total y absolutamente
les ven铆a negando el Estado en su lugar de origen.
Sin embargo, la ciudad genera nuevas frustraciones, de las
expectativas –contexto de vida nuevo y moderno, castellanizaci贸n, y mayores
posibilidades de esparcimiento, es un “monstruo” incapaz de resolver la demanda
m谩s acuciante de los migrantes: trabajo digno y bien remunerado, por lo que a
falta de otra alternativa, los provincianos no tienen otra alternativa que
informalizar total y absolutamente la ciudad, contribuyendo a su desarrollo
pero parad贸jicamente tambi茅n al caos, que cada vez se hace m谩s insostenible;
entonces al no crecer proporcionalmente la oferta de servicios, los lime帽os o
lugare帽os de las grandes capitales de provincia, b谩sicamente de los sectores
medios, han visto resentida seriamente la calidad de los servicios que ven铆an
recibiendo respecto de la seguridad en la vivienda y en las calles.
Existen un sinn煤mero de definiciones sobre
descentralizaci贸n, siendo las m谩s empleadas, las siguientes:
- Transferencia definitiva de funciones, atribuciones, responsabilidades y recursos, especialmente financieros, materiales y tecnol贸gicos de los que son titulares las entidades de la funci贸n ejecutiva hacia los gobiernos sub- nacionales.
- Reducci贸n y transferencia de poderes de un centro hacia sus partes integrantes, pr谩ctica de transferir competencias, funciones y recursos desde el nivel central del Estado hacia las organizaciones de 茅sta y de la sociedad a niveles territoriales menores, supuestamente m谩s adecuados para una mayor y m谩s democr谩tica participaci贸n de la poblaci贸n en la determinaci贸n pol铆tica, econ贸mica y f铆sico-ambiental de su destino colectivo.
Algunas caracter铆sticas b谩sicas que describen a la
descentralizaci贸n son: autogobierno, auto-administraci贸n, recursos propios y
control (tanto del pueblo como de los que ejerzan el poder)
Seg煤n el art铆culo 4 de la ley de bases de la
descentralizaci贸n (27783) los principios que rigen la descentralizaci贸n son los
siguientes:
- Es permanente: constituye una pol铆tica permanente de estado, de car谩cter obligatorio, cuyo efecto vinculante alcanza a todos los poderes del estado, organismo constitucionales aut贸nomos y al gobierno y al gobierno en su conjunto.
- Es din谩mica: es un proceso constante y continuo, se ejecuta en forma gradual por etapas, previendo la adecuada asignaci贸n de competencias y la transferencia de recursos del nivel central hacia los gobiernos regionales y los gobiernos locales regionales y los gobiernos los; promueve la integraci贸n regional y la constituci贸n de macrorregiones.
- Es irreversible: el proceso debe garantizar, en el largo plazo, un pa铆s; especialmente mejor organizado, poblacionalmente mejor distribuido, econ贸mica y socialmente m谩s justo y equitativo, ambientalmente sostenible, as铆 como pol铆ticamente institucionalizado.
- Es democr谩tica: es una forma de organizaci贸n democr谩tica del estado que se desarrolla en los planos pol铆tico, social, econ贸mico, cultural, administrativo y financiero. Promueve la igualdad de oportunidades para el acceso a mayores niveles de desarrollo humano en cada 谩mbito.
- Es subsidiaria: las actividades de gobierno en sus distintos niveles alcanzan mayor eficiencia, efectividad y control de la poblaci贸n si se efect煤an descentralizadamente. La subsidiariedad supone y exige que la asignaci贸n de competencias y funciones a cada nivel de gobierno, sea equilibrada y adecuada a la mejor prestaci贸n de los servicios del estado a la comunidad.
El tema de la descentralizaci贸n aparece en los primeros
lugares de la agenda gubernamental. En ese marco, se han adoptado decisiones y
pol铆ticas p煤blicas que configuran avances importantes pero a煤n insuficientes
para contrarrestar el perfil centralista tanto de la plataforma productiva como
del aparato pol铆tico-administrativo. Mientras este desfase ocurra, se alejar谩n
las posibilidades satisfacer objetivos de desarrollo equitativos y sostenibles
para el pa铆s en su conjunto. Bajo este argumento, se trata de develar los
or铆genes o causas estructurales del centralismo y del inadecuado ordenamiento
del territorio; lo cual implica cuestionar los patrones que rigen la econom铆a y
la estructura del Estado.
Estas son, a nuestro entender las cuestiones pendientes
para alcanzar la efectiva descentralizaci贸n en el Per煤:
- Se aprecian vac铆os en los contenidos program谩ticos de las organizaciones con una visi贸n descentralista, sean estas oficiales o privadas (Organismos No Gubernamentales, Colegios Profesionales, Gremios Empresariales y Laborales, Universidades; Frentes de Desarrollo Locales), estas debieran empujar a los contendores electorales (en la 茅poca justa) para explicitar sus propuestas descentralistas con la mayor consistencia posible. Esta posibilidad ser谩 m谩s eficiente si se parte de balances rigurosos entre los logros y las insuficiencias detectados. Quiz谩 sea el Acuerdo Nacional el escenario m谩s adecuado para auspiciar estos intentos, considerando que la octava Pol铆tica de Estado del Acuerdo Nacional aboga precisamente en favor.
- La reforma o modernizaci贸n del Estado en general y del Poder Ejecutivo en particular debieran considerar la inserci贸n en la arquitectura gubernamental de estructuras org谩nicas y mecanismos de gesti贸n que garanticen la mejor atenci贸n a las demandas ciudadanas. Al respecto, tendr铆an que precisarse con mayor rigor las funciones exclusivas y compartidas de cada nivel de Gobierno (Nacional, Regional, Provincial, Distrital), teniendo en cuenta que la denominaci贸n “Regional” es una ficci贸n transitoria de espacios cuya cobertura alude finalmente a conglomerados departamentales o provinciales aunados por expectativas y potencialidades comunes.
- En ese espectro, debe activarse el Consejo de Coordinaci贸n Intergubernamental (CCI), resolviendo previamente algunos aspectos que pueden trabar su desempe帽o, como son la confusa representaci贸n de los Gobiernos Municipales y la calidad vinculante (obligatoria o no) de sus acuerdos. Esta cuesti贸n es fundamental porque el CCI se ha concebido precisamente como un mecanismo id贸neo para articular y consensuar estrategias de gesti贸n y pol铆ticas de desarrollo compartidas entre las tres instancias territoriales de Gobierno.
- Ha habido un avance en las transferencias de funciones o atribuciones desde el Gobierno Nacional (Ministerios Organismos P煤blicos Descentralizados, Programas Especiales) hacia los Gobiernos Regionales y Municipales. Sin embargo, est谩s no se han acompa帽ado de modo paralelo o, mejor a煤n, de manera previa, con los recursos humanos, log铆sticos y financieros suficientes. El resultado de esta discrepancia se patentiza en la inadecuaci贸n del ritmo y de la calidad del gasto.
Han sido significativos los impulsos orientados a concretar
mecanismos de participaci贸n popular y de vigilancia o transparencia ciudadana
en lo referente a los procesos de formulaci贸n, ejecuci贸n y monitoreo de los
Planes de Desarrollo Concertados y Presupuestos Participativos en las
instancias Municipales y Regionales – Departamentales. No obstante, es
reconocible de manera directa o a trav茅s de los Informes de la Defensor铆a del
Pueblo y de la Mesa de Concertaci贸n para la Lucha contra la Pobreza, que, en la
pr谩ctica, estos mecanismos son, en un alto porcentaje de los casos,
insatisfactorios. Esta de situaci贸n se debe a que los Talleres, las
convocatorias y la normatividad son insuficientes o sesgados y a que persevera
una conducta de parte de la poblaci贸n que no es favorable a involucrarse en
debates colectivos a煤n si estos tocan temas que la afecta directamente.
La reforma del aparato fiscal y de las regulaciones
mediante las cuales se consignan recursos p煤blicos para las instancias
regionales – departamentales y locales o municipales sigue teniendo un trato relativamente
marginal, pese a que se trata de un asunto crucial para los procesos de
descentralizaci贸n. En efecto, y a pesar de la configuraci贸n de un Grupo o Mesa
multi-institucional para avanzar en la reforma fiscal con una 贸ptica
descentralista, se mantienen latentes una serie de ambig眉edades, inercias y
deformaciones que tendr谩n que corregirse.
Regionalizaci贸n es una forma de organizaci贸n del Estado
destinada a acercar el Poder a todos los confines territoriales que lo
conforman, logrando con ello la integraci贸n de los Pueblos y su participaci贸n
en la vida pol铆tica y econ贸mica del Pa铆s.
El Per煤 a lo largo de su historia ha tenido episodios de
descentralizaci贸n que al poco tiempo fueron dejados de lado por falta de
continuidad y visi贸n futura. Toda descentralizaci贸n en el Per煤 debe pasar por
una reforma del Estado, ya que si no es eficiente y capaz de organizarse para
atender los requerimientos de las regiones, no podr谩 esperar 茅xito, Esa reforma
pasa por redefinir los roles y responsabilidades del Gobierno Central y las
regiones a fin de evitar confrontaciones y disputas de poder.
Esta muy interesante, super informativo :D
ResponderBorrarBuen trabajo !
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